lunes, 12 de enero de 2009

"¿Con que derecho se puede hacer esto?"



NADIE TIENE DERECHO HA HACER ESTO, NADIE, ABSOLUTAMENTE NADIE, y me da igual el motivo, las causas, las razones, los fundamentos y las creencias que puedan impulsar a llevar a cabo acciones que den lugar a MATAR A NIÑOS, que por ser NIÑOS SON INNATAMENTE INOCENTES.
Desgraciadamente estamos acostumbrados a ver en los telediarios imágenes de guerra y escuchar al comentarista el término aséptico de "daños colaterales", y esos daños colaterales son lo que refleja la fotografía, un puñado de NIÑOS MUERTOS, niños que deberían estar jugando al escondite o a la pelota, niños que tendrían que irse a dormir acurrucados por su madre, niños que se les debería llenar la cara de una sonrisa al ver un juguete, al abrazar a su padre o a su madre, o al ir al colegio. Pues esos niños HOY ESTAN MUERTOS, SON PARTE DE LOS DAÑOS COLATERALES que se están causando en la Franja de Gaza.
Yo desde aquí quiero rendirles un homenaje a su INOCENCIA, y desde las lágrimas que me caen
decir que me averguenzo de ser humano, de ser igual a todos esos que NO HAN HECHO O NO PUEDEN HACER NADA POR IMPEDIR SU MUERTE, me averguenzo profundamente de una sociedad indolente que acepta como daño colateral a estos cinco niños muertos. Los ateos dirían ante esta tremenda estampa ¿donde esta Dios? y yo les diría a ellos ¿donde esta el hombre? ¿donde esta el raciocinio?, que yo sepa, Dios no dispara balas, ni proyecta invasiones, ni utiliza escudos humanos, ni fabrica bombas de racimo.
Por eso, desde aquí sintiéndome como ser humano, la bestia más asquerosa y repugnante que puebla la tierra, quiero gritar al mundo QUE NADIE TIENE DERECHO A MATAR A NIÑOS, Y QUE ESTOS NO SON DAÑOS COLATERALES, SON NIÑOS, Y QUE TANTO QUIEN LOS UTILIZA COMO ESCUDOS HUMANOS COMO AQUELLOS QUE ORDENAN Y LANZAN BOMBAS PARA MATARLOS SON UNOS GRANDISIMOS HIJOS DE PUTA QUE NO TIENEN PERDON DE NINGUNO DE LOS DIOSES QUE PUEDAN EXISTIR.

jueves, 8 de enero de 2009

"Con un puñado de peladillas en el bolsillo"


Se acabó la Navidad, y con ella, las luces en las calles, las rebajas adelantadas, los abetos de plástico, (por eso del cambio climático), el turrón, las figurillas del belén, las doce uvas, el cava y el deseo a todo quisqui de que pasen unas felices fiestas al 70%, por eso de la crisis. Ah, tambien se me olvidada se fué la Loteria de Navidad y la del Niño, igual que se han ido los Reyes Magos, con la saca vacia.

Para muchos, incluido yo, la Navidad ha representado siempre una época llena de melancolia y por ello triste, con un alto contenido de hipocresia y consumismo, por lo que he sentido siempre un cierto rechazo, un cierto alejamiento psicológico a vivir esta etapa del año.

Ahora que ya ha pasado, veo la Navidad de otra forma, con otro sentido, quizás sea que mis hijos me han vuelto a introducir en el Mundo de Nunca Jamas, y por ello, este año la Navidad que guardo en mi memoria no tiene gusto a hipocresia, sino a vino dulce y a galletas caseras, a noches de espera con ilusión contenida por ver los regalos de Papa Noel y de los Reyes Magos, a encuentros de amigos lejanos, a belenes, a tardes frias y a castañas.

Esta Navidad que ha pasado, ha sido especial, diferente, he vuelto a regañadientes a ilusionarme con las luces y los papa noeles colgados de los balcones, he vuelto a emocionarme con la cara de los niños al ver la cabalgata de Reyes, y sobre todo he visto la otra cara de la Navidad.

Por eso, me he guardado un puñado de peladillas en el bolsillo, para que no se me olvide que la emoción y el sentimiento siguen vivos en mí, y el año que viene volverá la Navidad.