Como siempre, hoy es de esos días que uno ve medio llenos y medio vacios. Antes que salga el gordo del sorteo de Navidad, el día esta medio lleno de ilusiones, ¿tu te imaginas si nos tocara?, y luego cuando ha salido es de los días medio vacios, ha tocado lejos de mi bolsillo y a escuchar la dichosa frase ¡que tengamos salud para el año que viene¡.
Realmente, todos sabemos que no nos va a tocar, pero el sorteo de Navidad forma parte de nuestra vida, de nuestros recuerdos más entrañables. Recuerdo siendo niño, que me despertaba escuchando por la radio el sorteo, esas voces de niños que con su inconfudible sonsonete me decían que ya ha llegado la Navidad, las vacaciones, las luces, el árbol y el belén, el tener que ir por el pavo, las estrenas y las reuniones familiares. El sorteo de Navidad era el punto de partida de una época feliz en mi vida.
Y hoy, sigue siendo ese punto de partida, a pesar de las nuevas tecnologísa, el sonsonete es el mismo pero ahora con euros y como siempre, sin recoger una perra gorda, pero feliz y contento pues ya es Navidad, y el sorteo es como el turrón, el árbol, las luces y el belén, forma parte de la Navidad, y aunque es importante el dinero, realmente, lo importante es ltener salud, vida, el poder estar en año que viene, un día igual que hoy, esperando a la suerte en forma de bombo y de bolas, esperando las luces, el turrón y volver a vivir una nueva Navidad junto a todos los que quiero y que la desgracia y todo lo horrendo del mundo vuelva a partir de mañana.