jueves, 28 de agosto de 2008

"La vuelta al Cole"


Aún a pesar de los años que tengo, cuando veo los anuncios de la Vuelta al Cole, se me llena la boca de un gusto amargo. Nunca he entendido este tipo de anuncios, llenos de críos contentísimos comprando libros, lápices, mochilas, uniformes, carpetas, diccionarios, etc, pero ni los entendí de niño, ni los entiendo ahora como padre.

De niño, nunca entendí como alguien como yo estaba contento, sonriente e impaciente por volver al Colegio tras las vacaciones de verano. ¿Era yo el raro?. Pues no, los raros eran y son los niños de los anuncios, seguro que pasaron el verano en un internado, pues no se entiende que un niño prefiera volver al Cole y abandonar las vacaciones de verano: levantarse cuando uno quiera, ver los dibujos animados el tiempo que sea necesario, bañarse en la piscina o en la playa, jugar cuando a uno le apetece, comer conitos, fantasmitos, fresitas, o lo que uno quiera, acostarse tarde, torturar a los padres, etc, ¡ Joder¡ estos placeres no los cambia un niño normal por levantarse siempre a la misma hora, vestirse con la misma ropa, llegar al colegio, donde uno no se puede levantar cuando quiere, ni hablar con el resto de la tropa, pintar limones y escribir el dos, ¡No veas lo divertido¡, comer en el comedor lo que te pongan, volver a pintar limones, volver a casa, no tener tiempo de torturar a los padres y quedarte dormido pensando mañana otro día igual.

Los niños de los anuncios, no son normales, ni tampoco lo son los que diseñan los anuncios, pues nadie se cree que aunque están locos los niños, prefieran volver al cole a disfrutar de las vacaciones.

Pero ahora de padre, tampoco entiendo estos anuncios, donde te dicen que ahora si compras los lápices, los libros, las libretas, los uniformes, tres mochilas, dos sacapuntas, una plantilla del mapa de España, dos pares de zapatos y un plastidecor, te rebajan el 5% del precio total y lo pagas todo en Noviembre. Uno se pregunta y ¿quien paga el 95% restante? ¿Que ha hecho noviembre para merecerse esto? ¿Como alguien se puede alegrar de tener que pagar este pastón?, por qué es un dineral lo que supone que los niños vayan al cole. Antes, cuando yo iba, uno llevaba puesta la ropa que su madre le ponía, todos llevábamos el mismo babi comprado de la tienda del Tio Juanet, un estuche con unas pinturas, un lápiz, una libreta y una cartilla Rubio para comenzar a escribir. En aquellos días no pintábamos limones, pues todos sabíamos que eran amarillos, cada uno pintaba lo que le daba la gana, y siempre estaba bien.

Ahora los niños, para ir al colegio precisan: una mochila ergonómica, no cualquier mochila, y ello para evitarle lesiones en la espalda (se ve que ya desde pequeños los entrenan para las olimpiadas llenándoles la mochila de piedras) y además debe ser del personaje Disney del momento, por qué sino por muy ergonómica que sea no la quieren, y las ruedas de la mochila deben iguales que las que usa Alonso en su monoplaza, es decir, mochila 150 Euros; dos uniformes de vestir, un quita y pon, compuestos de polo, pantalón corto y calcetines, que por el precio que valen, seguro que los ha diseñado Victorio y Luquino, ya que no se explica que un polo liso, 50% algodón y un pantalón que a los dos días se llena de bolas valga 300 Euros; un estuche hermético con seiscientas pinturas, que uno piensa, joder que van a pintar la Muralla China, un juego de plastilina compuesto de ciento cincuenta bloques, suficientes para esculpir el David de Miguel Angel; una libreta marca Oxford, no vale otra, solo esa, se ve con con ella los niños escriben mejor, más recto y más claro; y treinta y seis libros de actividades, para escribir el uno, el dos y el tres, pintar limones sin salirse y hacer rayas, eso si, de nuestro amigo Celofan, que viste elegante con pajarita y siempre sonríe, joder, yo también iría así y con el culo al aire si ganara el dineral que gana el Celofan todos los meses de Septiembre (ahora Noviembre con eso de los aplazamientos) con estos libritos de actividades, que uno piensa ¿para que tantos libros para hacer el uno, el dos y el tres? y se estremece pensando ¿que necesitaran cuando estudien ecuaciones de segundo grado, la enciclopedia Espasa en fasciculos?. Todo el material vale 300 Euros. Además debemos sumar, la cantidad de 250 Euros de gasto de colegio y material, que yo pienso, ¿Es que el nene desgasta los adoquines cuando pasa, se lleva las sillas o las mesas, y donde las lleva, ya que a casa no?. Y por último, sumamos la cantidad de 250 Euros de comedor, que cuando lo vi, fuí expresamente al colegio a preguntar, ¿que han contratado al Batiste de Santa Pola para llevar el comedor?.

En total, la ansiosa, ilusionante y divertida vuelta al cole supone el crack del sistema financiero familiar, y todo para que pinten limones y escriban el uno, el dos y el tres, ya estoy de rodillas y santiguandome pensando que tendré que pagar cuando estudien a los filósofos clásicos, a los estadistas y la revolución francesa.

Un hijo no tiene precio, para la vuelta al cole, mastercard.

martes, 26 de agosto de 2008

"Saluda, sonrie y cuenta votos"


En una conversación que tuve con el anterior Obispo de la Diócesis de Orihuela-Alicante, Don Victorio, este me dijo que una de las cosas que más le había llamado la atención de nuestra zona es la gran facilidad que tenemos de revestirnos, disfrazarnos, salir a la calle y disfrutar de la fiesta, como por ejemplo en los Carnavales de Alicante, en las Fiestas de Moros y Cristianos de todas las ciudades de la Provincia, o en los desfiles de Semana Santa, y hoy, revisando la sección especial de fiestas de Agosto de la página de Eselx, en el apartado Ofrenda de Flores, galeria fotográfica, me he quedado de piedra al comprobar hasta que punto tenía razón Don Victorio en su observación, pues he podido comprobar que en dicho evento participaron miembros de los partidos politicos tanto del gobierno municipal como de la oposición vestidos con el traje típico de dama, reina, o lo que sea, de Comisiones de Fiestas, igual que sucedió días antes en los desfiles de Moros y Cristianos.


Esta claro que quizás por el clima, quizás por nuestro carácter, o quizás por vaya Vd. a saber, nos gusta la fiesta y nos gusta revestirnos o disfrazarnos, pero yo pienso que cada uno debe saber quien es, que es lo que representa o donde esta su lugar, y no es lo mismo lo que haga una persona particular que un representante público. Un particular, bastante tiene con representarse él mismo, pero un politico en actos públicos, representa al pueblo, potestad que emana de las urnas, por ello, su lugar no esta en revestirse o disfrazarse para la ocasión, sino en cumplir con su función pública en el mencionado acto, que no es otra que la que ha emanado de las urnas, que es la representativa.


Cuando votamos, elegimos nuestros representantes, aquellos que durante su mandato, cuando asisten a un acto público, no lo hacen como particulares, sino en ejercicio de su función pública, por eso se les reserva asientos preferentes, se les saluda desde la tribuna, etc, y protocolariamente esto es así no por un capricho, sino por atribuirle a su función pública la dignidad que requiere. Evidentemente, el hecho de salir revestido o disfrazado para la ocasión en cualquier fiesta o acto supone hacerle un flaco favor a la dignidad que requiere el ejercicio de la función pública, ya que en el caso que nos ocupa, si realmente el político que sale vestido de dama, reina o lo que sea, pertenece a una Comisión de Fiestas, pagando sus cuotas, asistiendo a sus reuniones, vendiendo lotería, ayudando en lo que puede a la organización de actos o eventos, el mejor sitio donde puede participar con su Comisión de Fiestas es ejerciendo su función representativa, pues otorga un valor añadido al patrimonio humano de la Comisión, pero si no forma parte de la Comisión de Fiestas, ¿que coño hacen vestidas o vestidos de dama, reina o lo que sea?, y lo más importante ¿por qué lo hacen?, ¿quizás sea para que el pueblo vea que estan integrados y participan con él a pie de calle?, ¿que son igual que tu y que yo?.


Miren la gente como tu y como yo, señores políticos, no somos tontos, sabemos muy bien que Vds. son igual que nosotros, pero también sabemos aquello que Vds. parece que no saben o no quieren saber, que nuestro voto es tan importante, que les obliga a ejercer la responsabilidad que les hemos otorgado dignificando su función, y para ello deben ocupar el lugar que les corresponde, sin revestirse ni disfrazarse de aquello que no son ni de lo que forman parte.


Realmente si alguien cree que va a ganar votos por salir vestido de lo que sea en cualquier acto o fiesta, apañados vamos, los votos se ganan por la gestión hecha, por la bondad de los programas presentados y por el carisma de las personas que se presentan a las elecciones.


Como dijo Benjamin Disraeli: "El ejercicio de la politica puede ser definido con una sola palabra: disimulo".


jueves, 7 de agosto de 2008

"Las colas, la dignidad y vuelva Vd.mañana".



Ultimamente, para mi desgracia, me veo obligado a tener que hacer cola: para comprar el pan, para recoger una carta, para comprar un cuarto de queso, para llevar el pantalón a la tintoreria, para solicitar un certificado,....., siempre cola, y he podido comprobar como algunos comportamientos y circunstancias se repiten una y otra vez.



En primer lugar, tengo que reconocer que no tengo suerte, siempre que voy a algun lugar a pedir algo, llego en el momento que más gente hay, ¡mira que es dificil coincidir¡, pues nada he coincidido con cincuenta personas más. Intento dilucidar quien es el último, y muy educadamente pregunto quien de todos los presentes es el último de la fila, un gracioso me dice, hasta ahora era yo, ahora es Vd. ¡es que me troncho de risa con el tio gracioso¡. Me pongo tras él, y comienzo la espera.

En esos momentos me vienen a la memoria colas de las que se te quedan en el recuerdo, como aquella de la carniceria, cuando tras estar más de tres cuartos de hora esperando mi turno mirando un jamón, en el mismo momento que ya voy a ser atendido, entra una anciana, encorvada, apoyada en un bastón, y con voz trémula me dice: ¿por favor me permite que me atiendan a mi, que solo quiero una cosita?, al verla así, digo ¡por supuesto señora¡. La anciana sonrie de lado, y empieza: ¡mira nena, me vas a poner: cuarto y mitad de pollo, una docena de huevos, que sean frescos, un cuarto de pavo, tres cuartos de kilo que chuletas de cordero, pero de esas tiernas, ahora me pones cuarta y mitad de chorizo, treinta y dos lonchas de jamón, pero del bueno, un cuarto de queso, seis morcillas de cebolla, ¿las haceis vosotros verdad?...¡¡joder con la abuela, pues no decía que solo queria una cosa¡. Tras media hora larga de espera, la abuela coge todas las bolsas, deja el bastón junto a la pared y erguida muy erguida, se marcha diciendo, ahora vuelvo por el bastón...Temblándote la mandibula solo aciertas a decir ¡Sinverguenza más que sinverguenza¡.


Otra de las colas históricas fué aquella que tuve que hacer en Renfe, esperando para sacar un billete de tren. Aquel día parecía que todos fueran a viajar en tren, la cola hacía remolino y tras esperar pacientemente más de dos horas, llega a la ventanilla la persona que me antecedía. Era una señora de aproximadamente unos sesenta años, con gafas de la época de María Castaña, y con un vestido de flores verdes, muy verdes. El de la ventanilla, le pregunta a la señora que desea, y esta le dice: "Mire que quiero coger un tren rumbo a Castellón, al sitio ese de Marina Dor, la Ciudad de Vacaciones, pues mi vecina Maruja que estuvo allí hace dos meses me ha estado contando maravillas, unas playas, unos restaurantes, unas vistas, y yo que he trabajado en mi vida mucho más que Maruja, sabe Vd., me merezco unas vacaciones como esas, pues una se lo merece y con el clima que allí hace pues el reuma seguro que se me alivia...". ¡Señora, a quien coño le importa su reuma, su vecina Maruja, y la Ciudad de Vacaciones, saque su billete ya¡ me oigo atónito decir en voz alta. La señora me mira con mala cara y le dice al de la ventanilla, ¡ya no hay educación, como antes¡. El de la Ventanilla le dice, señora, no sale ningún tren para Marina Dor, y ella subiendose las gafas le contesta, pues mire mejor, aquello tiene que estar lleno de gente en esta época del año, míreme si sale uno para Villalba, el clima de allí es mejor, mucho más seco, y tienen unas fiestas muy interesantes y divertidas, sueltan una vaquilla y todo, el otro día lo ví en el Gran Prix donde fueron a concursar, que divertido programa....¡Al Gran Prix la llevaba yo a Vd., allí con un toro de quinientos kilos, ya vería Vd. si se daba prisa¡, vuelvo a decirle ya con un principio de mareo. El de la ventanilla le dice, nada Señora, que no sale ninguno, pues nada hijo, muchas gracias y otro día volveré. La señora se marcha con su vestido de flores verdes, y allí me quedo yo, frente a la ventanilla, tras varias horas de cola y ya me toca. Cuando me voy a dirigir al de la ventanilla me vuelvo al oir a mi lado como un reloj marca: Pin, Pin, las dos de la tarde, vuelvo mi mirada a la ventanilla, y el tiparracho ya no está, soy queda una cortinilla echada y un cartel de cerrado....Soy quedo yo en la estación, la ventanilla, la cortinilla, y el reloj, el tipo de la ventanilla, que en realidad era el correcaminos ya no existe, y mientras me reprimo de reventar la ventanilla de un puñetazo, miro a un lado y a otro, me coloco bien la corbata, me pongo estirado y me marcho a paso lento, con dignidad, mucha dignidad y con una mala hostia que para que, pensando mañana volveré, como otra señora con un vestido de flores verdes vuelva a preguntar por un billete a Marina Dor, la cojo de los pelos, sin más, al de la ventanilla lo abofeteo por lo de hoy, para que vuelva a salir corriendo, eso si todo como mucha dignidad.


Por eso, cuando estoy en una cola, siempre pienso, ten dignidad, que no se note que eres de los que el tipo de la ventanilla espera coger a las dos de la tarde para dejarlo plantado diciendole mire, está cerrado y vuelva Vd. mañana.



miércoles, 6 de agosto de 2008

"Un día de playa"



El otro día, cuando volvía en la barca de la isla del Capitán Sparrow, uno de mis cuñados, el que habla deprisa, nervioso como es él, con la ilusión en los ojos me decía: "mañana domingo nos vamos todos a la playa a pasar el día entero con los nenes, incluso a comer, nos llevamos las mesas, las sombrillas, seis sillas, cuatro juegos de palas, los manguitos, unas buenas cocas en sardina y a disfrutar. A eso añadía ¡que ganas tengo¡. En ese momento me tuve que volver a tomar otra biodramina.

Mientras intentaba controlar el mareo que me había producido la noticia, que era toda una sorpresa, pues de esa "increible aventura" nadie me había dicho nada, comence a revivir días iguales de playa...."Son las diez de la mañana, hace un calor insoportable, con el bañador a rayas puesto, una camiseta de Kukurumuchu y una gorra que no hace juego con nada, estoy colocando en el maletero del coche todo un kit playero, que no cabe, evidentemente que no cabe, pero allí estoy intentando el imposible. Los nenes saltan dentro del coche, las gotas de sudor caen, entramos todos, y vamos rápido hacía la panadería donde hemos quedado con el resto de familia. Ya hemos llegado, son las once menos cuarto y falta uno de los cuñados por llegar. A las once y media llega, me tengo que cambiar de camiseta por lo del sudor, entramos todos a la panadería y tras tres cuartos de hora de espera recogemos unas cocas en sardina, de esas que te entra sed solo de mirarlas, que encima estan calientes como demonios . Cuando las cargamos en el coche, alquien se le ocurre que podríamos llevarnos unos melones para postre, y con los ojos de plato veo como todos asientes, y nada pues, subimos al coche, los nenes llorando, y nos vamos a una fruteria, tras hacer una cola de media hora, salen con cuatro melones de kilo, que digo yo, que será para darles de comer a toda la playa. Cargamos los melones como podemos y por fín nos vamos a la playa, donde en una caravana de esas como las del oeste en la que para recorrer dieciseis Kilómetros hemos tardado cuarenta y cinco minutos, llegamos a la playa, bueno se supone que es la playa, pues no se ve ni gota de arena, solo sombrillas unas junto a las otras.
Son las 13:30 horas, empezamos a bajar del coche las dos mesas, las seis sillas, las tres sombrillas, las tres neveras, los cuatro melones, los dieciseis manguitos, una barca hinchable tipo familiar. La camiseta esta ya para cambiarla por otra, comienzo la peregrinación hacía el mar, cargado de todos estos utensilios, la arena arde bajo los pies, llegamos a la playa, en tres metros cuadrados nos colocamos los dieciocho, los nenes se van corriendo al agua, yo me recupero de un amago de desmayo. Son las 14:oo horas y me voy al agua, no veo donde poder bañarme, solo se ve gente apiñada, por fín entro, el agua esta caliente, no me estraña habrán más de cuarenta y cinco grados, me voy metiendo para el fondo cuando me veo enmedio de una maraña de algas, he pisado un pegote de asfalto y una mierda de esas olímpicas me pasa cerca de la mano ¡el que se la hizo se quedo en la gloria¡. Salgo del agua espantado, intento sentarme en las sillas, pero todas estan ocupadas por el personal femenido de la familia. Me siento en la arena, ¡con el asco que me da¡. Llega la hora de comer, son las 15:00 horas, me pica todo el cuerpo del calor y la arena, sentado en el suelo me echo un pedazo de coca en sardina a la boca, aún esta caliente. Se me llena la boca de harina es cuando oigo, ¡los nenes se han bebido toda el agua que hemos traido, claro como hace tanto calor¡ ¡coño, claro que hace calor, ¿pero cuanta agua habéis traido?, en ese momento me da una pelota en la cabeza, se me cae el pedazo de coca a la arena, y mientras me seco las lágrimas de los ojos, comienzo a menear la cabeza al ritmo de la canción de Camela que suena en un loro de mil vátios, justo al lado de mi oido.

Pacientemente espero que todos terminen de comer para poder hincarle el diente al melón, y estando en estos pensamientos, escucho ¡anda, se nos han olvidado los cuchillos¡ ¡No te jode, se han traido la mini-pimer; un pelagambas, cuatro destapadores, dieciocho tenedores y cucharas y no se traen un cochino cuchillo. Ni a dentelladas puede abrir el melón...Son las 16:00 horas, y me cambio de camiseta, cojo en brazos a Pablete, que como no hace calor, pues toma 36 grados más. Cuando ya no me siento los brazos, el nene duerme plácidamente, y aprovecho para ir al chiringo a tomarme un café...Hola, muy buenas, un café solo y un agua...El camarero me pone el café en un vaso de plástico, el agua caliente y me dice son seis Euros, vuelvo a limpiarme las lágrimas de los ojos, pago, el café no hay quien se lo tome, lo dejo, me vuelvo al lugar donde estaba, me pierdo, tras media hora deambulando lo encuentro, me quito la camiseta, vuelvo al mar, me vuelvo a meter en las algas, la mierda de antes vuelve a estar junto a mí, me salgo espantado, el niño de antes me vuelve a pegar con la pelota, me siento en la arena, Pablo se despierta, quiere que lo coja, le cambio el pañal, lo tengo en brazos una hora, y cuando ya son las siete y media de la tarde alguien dice, ¡podíamos irnos¡ vuelven a caerme las lágrimas, comenzamos a recoger, me cargo con los cuatro melones, tras hacer seis viajes, desmontamos el campamento, me vuelvo a cambiar la camiseta, subimos todos al coche que esta para hacer un huevo frito de la temperatura que tiene, hacemos otra caravana de una hora, y al final llegamos a casa, son las diez de la noche, los nenes llevan media hora lloriqueando por qué estan cansados y tienen sueño.


Los ducho, les pongo el pijama y tras darles el biberón se duermen.
Son las 23;15 horas, estoy en el aseo, lleno de arena y sudor, sin comer, con la lengua hecha un trapo, me miro en el espejo y con un tic en los ojos que no controlo me digo a mi mismo ¡me cago en la madre que parió a la playa¡...."

Perdí el conocimiento, me desperté dentro de una ambulancia de D.Y.A. , el médico me miraba tranquilo, me preguntó esta Vd. bien y yo le dije: ¿Doctor, digame por favor que mañana no es domingo?.

"Las Fiestas, el calor y un Toison sobre una silla"

Este artículo era una promesa que hice tras un gin-tonic, y las promesas tal y como yo creo, deben cumplirse, por lo que a pesar del retraso, hoy me siento ante el ordenador para dar fiel cumplimiento a mi palabra dada.


Como alguien dijo una vez "Un amigo es alguien con quien se puede no hacer nada y disfrutar de ello", pero en el presente caso, además de no hacer nada práctico, ya que no lo hacemos "ni nos integramos", nosotros además sudamos, sino que se lo digan a Javier; bebemos, bueno este año todo, incluido el agua de los floreros, se lo bebió el Berni el día de la Cena; nos vestimos adecuadamente, bueno Roca no, el se viste en Paris; comemos mojama y disfrutamos juntos de nuestra compañía.






La Fiesta para nosotros no es desfilar, ni participar en los actos, ni hacerle el caldo gordo a nadie, para nosotros la verdadera fiesta es poder estar juntos al menos cinco días al año, aportando cada uno de nosotros lo que podemos o lo que somos capacez de dar, consiguiendo con la suma de todos un valor añadido, que es lo que realmente nos hace distintos.




Cada uno de nosotros es importante e insustituible, pues nadie puede reemplazar a Javi y contarnos cien mil veces "con dos cojones" como llevaban ellos el trono, ni la historia increible del Misteri, que me costó una limpieza de oidos gracias "Al Sánchez"; ni a Maese Isidro, con sus historias de abuelito Cebolleta que sirven para culturizarnos y sorprendernos cada día más de cuanta sabiduria atesora Isidro, que es el más "integrado"; ni a José Pedro, que no discute con nadie y que todo lo ve perfecto con un análisis mesurado; ni a Chema, con su flema inglesa; ni a Esteban, que soporta con ilusión contenida nuestra jubilosa intención de proclamarlo Capitán; ni a Gerardo ni a Sánchez, únicos supervivientes del Trio "que caros son los trajes", ni al resto de los miembros de la Fila, todos son importantes y todos sudamos juntos bajo el terciopelo de nuestros trajes.




Pero este año, se quedó un Toisson sobre una silla, sin bailotear sobre el terciopelo, sin repiquetear al son del pasacalles, un Toisson que vive las fiestas como posiblemente ninguno de nosotros la siente, que le gusta desfilar como a ninguno, un Toisson que le hubiera gustado revolcarse por el suelo al grito de "voltereta, voltereta", pero debido a las miserias de la vida, este año se quedó colgado de una silla, esperando que pase el tiempo y que la tormenta amaine.




Cada uno de nosotros tenemos nuestros problemas, nuestras miserias y nuestros desengaños, pero entre todos, codo con codo, quizas por el desvario que te produce el calor, nos apretamos y empujamos hacía delante, y gracias a ello, el Toisson que quedó colgado de la silla, al final timidamente como sin ser visto volvió a ser parte de la fiesta y su pedrería brilló como hacía años que no lo hacía.




Esto es para mí lo más importante, es lo que nos hace grandes, y no es la disciplina, ni la integración, ni cambiar de sonrisa ni de color el traje por que este año toque, para mi lo importante es que sin necesidad de vernos y sin necesidad de hacer nada, disfrutamos juntos de nuestra compañía y esperaremos que pase otro año para que un día ocho de Agosto, sentados todos frente a un gin-tonic, Javi vuelva a decirnos que su hijo sale en el Misteri, para que Berni se beba el agua de los floreros, para que Isidro nos cuente la batalla del Ebro y la cria de la anchoa, que a nadie le importa, pero que nos gusta oir, para que José Pedro se enfade por cualquier cosa, para que Juanjo nos diga que hoy le duele el pie, la mano, los riñones, cualquier cosa, para que Javi sude de lo lindo, para que Roca se vuelva a poner el pantalon blanco, para que Sánchez y Gerardo digan que no pueden ir a la reunión por que la dichosa banda tiene que ensayar, para que Chema, desde lo alto, mire, sonria y beba otro sorbo de gin-tonic; para que Esteban acepte nuestro ofrecimiento de ser nuestro Capitán; en resumén, para estar otra vez todos juntos, disfrutando de no hacer nada, sin importar ni los desfiles, ni la integración, ni el que dirán, solo importa que no se quede un Toisson colgado sobre una silla.

Pd. El año que viene prometemos recoger del campo de José Pedro todo lo que manchemos



lunes, 4 de agosto de 2008

"La Crisis económica y el Capitán Sparrow"





Es evidente que estamos atravesando una crisis económica, esto es un hecho indiscutible, a pesar de lo que diga Zapatero, Solbes y Leyre Pajín. Y también es un hecho, que cada día nos levantamos con la única intención de vivir bien y disfrutar de la vida que son dos días, y ello, sin tirarnos de los pelos ni rasgándonos las vestiduras a pesar de las recomendaciones de los locutores de la Cope, por qué la mayoría de nosotros no sabemos lo que es el Euribor, ni los grandes datos macroeconómicos, ni la repercusión que tiene el crecimiento económico de China y la India. A la mayoría de los mortales lo que le interesa es poder trabajar, ganar dinero, cuanto más mejor y disfrutar.




He comenzado diciendo que tenemos crisis económica, y lo sé no por lo que me dicen los medios de comunicación ni los políticos, que coño, uno lo sabe, porqué con 50 Euros no llenas el depósito de gasolina, por qué el periodico ya vale más de un Euro; por qué cuando compras cuatro Danones, una cajita de Actimel, por el tema de las defensas, y tres Funiona de Pascual le das a la Cajera del Super 10 Euros y te devuelve cuatro moneditas roñosas de esas que originariamente tenían color cobre. Y esta subida de precios no tiene relación con la subida de salarios, sueldos o estipendios, los cuales siguen teniendo el mismo valor de cuando llevábamos el pelo largo y una bolsa de Ali Truc al hombro.




Pero estamos en verano, y hace tanto calor que no es el momento de plantearse la reconversión del mercado de trabajo y la reducción del gasto público como soluciones necesarias para aliviar la crisis, ya habrá tiempo en octubre, ahora es tiempo de holgazanear junto al aparato de aire acondicionado, de intentar vivir aventuras como en las novelas, aventuras como la que me tocó vivir el pasado Sábado, cuando en cumplimiento de una tradición nacida de la improvisación que se macera anualmente con el arte de la amistad, me tocó embarcarme rumbo a una isla pequeña. en una barca llena de banderitas de varios paises y de sillas de plástico, eso si, previo pago del billete, que por su importe, yo pensé que no era el de la barca, sino el del yate que había al fondo del Club Naútico, pero tras indicarme mi error el grumete, aboné religiosamente el precio y me embarqué junto a un tropel de marinería desuniformada, cargada de gafas de sol de la tienda de todo a cien y con olor a protector solar, todo ello, para pasar un día de los que llenan el verano.




Cuando ya habíamos cubierto más de la mitad del trayecto, navegando a dos lazos, ya que los nudos se habían quedado para el yate del Club Naútico, y viendo que no servían ni bebidas ni comidas, me volví a dirigir al grumete y le indiqué cuando estaba previsto servir el refrigerio, a lo que muy amablemente me informó que con el precio del billete solo iba incluido el transporte, si quería tomar algo, en la mini cantina de la barca el personal de servicio (el mismo grumete) me lo serviria previo pago del importe. Me dirijí a la barra, donde la marinería se apretujaba para pedir unos botes de cerveza, y al ver la lista de precios pintada en una pizarra, me tuve que tomar una biodramina a pelo, pues me mareé, comprendí por qué aquel marinero lloraba abrazado a un bote de coca-cola, por qué aquella anciana se santiguaba con una bolsa de panchitos Son Sanchez entre sus manos, me senté en la silla de plástico y sudando me puse a mirar el mar.




Al llegar a la isla, la marineria desembarco atropelladamente, como si la barca se estuviera hundiendo, yo creo que era para ir al cajero automático a recuperar fondos para hacer frente al día que se avecinaba.




He de decir para ser justos, que la isla tenía una playa con un agua cristalina y fresca, de la que cuando te bañas sientes de verdad lo maravillosos que es el mar. Había mucha gente bañándose pero como me quité las gafas, no puedo asegurar ni el número ni la especie de los que habían, y lo peor, ni como vestían. Me uní a mis familiares políticos, hoy más amigos que políticos, y tras disfrutar del anis nos dirigimos al chiringuito a disfrutar de una buena comida.




El chiringo estaba igual que siempre, con sus sillas de plástico, su mesa de plático y su mantel de papel, en reformas lo que se dice invertir, no han invertido ni un céntimo, para qué, la marinería llenaba el local. Para seguir la tradición, nos sentamos en la misma mesa, con el mismo paisaje, nos atendió el mismo camarero, que ya no se si se llama, Juan, Manolo, Ramón, y cayendonos el sudor copiosamente comenzamos a comer. Para volver a ser justos he de decir, que la comida estaba muy buena, y la compañía mejor, hablamos como no de la crisis económica, entre otros temas, ya sabes, y con el gusto de la sobremesa y de los gin tonics, entre baño y baños, fué pasando la tarde bajo el tórrido cielo del Mediterráneo.




Al observar en la ontananza la última barca que salía de la isla, nos apresuramos a marchar, y llamamos al camarero-propietario del chiringo por su nombre, Juan, Manolo, Ramón, no se como se llamaba a ciencia cierta, amigo, compañero, la cuenta por favor. Inmediatamente llegó Juan, Manolo, Ramón, como se llamara con una bondadosa sonrisa en su boca y la cuenta de lo que se debía, perfectamente doblada en un plato de papel. Tocábamos a 75 Euros por cabeza, daba igual que la tuvieras gorda o pequeña, y no era la cuenta de todo el chiringo, ya lo aclaró Juan, Manolo, Ramón, como coño se llamara, solo la nuestra. Pagamos como señores, con la cara bien alta y con los bolsillos bien vacios, con los ojos abiertos como platos nos dirigimos a la barca donde esperaba el grumete, que tras recibirnos nos ofreció alguna bebida al precio estipulado. Otra biodramina que me tuve que tomar.. Durante el trayecto, nos adelantaron seis motos de agua, dos patinetes, treinta y seis yates con unas rubias tomando el sol que para que contarte, y un salmonete, de la especie común de esta aguas, y entre charla y charla llegamos al puerto.




De nuevo la marineria desembarcó alocadamente, como loca para ir al cajero a reponer fondos, nosotros nos quedamos los últimos, al bajar nos sentamos en un banco de esos que hay en el paseo marítimo. Al rato a lo lejos vimos llegar una galera que se aproximaba al puerto, con sus velas al viento, navegando majestuosa, poco a poco se acercó y pudimos ver como ondeaba la bandera pirata, se subía en ella el grumete de la barca, y desde la proa nos saludaba el que nosotros creíamos que se llamaba Juan, Manolo, Ramón, joder el camarero, que en verdad era Jack Sparrow, el Capitán Sparrow, y junto a él estaba el grumete de la barcaza y al timón la que vendía las hamacas, todos sonreían alegres mientras entonaban la canción se Sabina, la del pirata malo, mientras la galera se perdía en la inmensidad del mar. Allí nos quedamos nosotros, atónitos, nos pegamos un buen trago de anis, volvimos a hablar de la crisis y nos fuimos a darnos un baño a la piscina, pensando en levantarnos cada día con el ánimo necesario para capar la crisis y a la madre que la parió, y el año que viene, un día como hoy, volver a reencontrarnos con el Capitán Sparrow.


viernes, 1 de agosto de 2008

"El principio de todo"

"En el comienzo de todo, Dios creó el cielo y la tierra. La Tierra no tenía entonces forma alguna; todo era un mar profundo cubierto de oscuridad, y el espíritu de Dios se movía sobre el agua. Y Dios dijo: "¡Haya luz¡". Y hubo luz...." (Génesis 1).
De esta forma da comienzo el Génesis, y de esta forma quiero comenzar el artículo inaugural de este blog, el punto de partida al que espero sigan una serie de artículos de opinión personales e intransferibles, que no pretendo sirvan para nada más que para obligarse a escribir y a leer, que no es poca cosa en los tiempos que corren.
Como todo principio, este Blog no tiene forma alguna y está lleno de oscuridad pero espero que poco a poco se llene de luz, de una luz ténue y cálida que al menos sirva para hacer sonreir y por qué no, hacer llorar, pero sobretodo que sirva para hacer pensar, con eso me sentiré más que satisfecho. Sin más preámbulo, ¡levántese el telón¡.,