
Uno de los latiguillos que más se escuchan estos días es: "Con esto de la crisis, esta Navidad será distinta", haciendo alusión al hecho palpable de la falta de liquidez en las arcas familiares, lamentándose que este año, para muchos españoles no habran grandes festines, ni costosos regalos, ni viajes.
Pues si, estas Navidades serán distintas, pero yo creo que serán más originales, seran especiales, pues considero que volvemos a poner los pies en esta hermosa tierra que poblamos y a falta de luces de neón, de carísimas viandas y de fastuosos regalos, que nos distraen y no nos dejan ver la esencia, muchos nos reencontraremos con la verdadera Navidad, esa que perdura en la mirada de un niño y en la ternura de un abrazo.
La Navidad es la celebración del nacimiento de Jesucristo, el hijo de Dios que nació en un pobre pesebre, rodeado de paja, arropado por un burro y un buey, agasajado por un puñado de pastores y envuelto por el inmenso amor de sus padres. Esa es la escena central de la Navidad, el nacimiento de un niño pobre en un lugar pobre, rodeado de pobres, un niño que será tan especial, que vino a cambiar el mundo y lo cambió, y para ello no necesitó dinero, ni regalos, ni luces, solo necesito Amor, y su cambio perduró en el tiempo pues no supuso una transformación física sino espiritual.
Por eso, este año tenemos la oportunidad de vivir la tersa Navidad de la fraternidad, la Navidad que celebra el nacimiento del Amor, tenemos la oportunidad de recrearnos paseando por las iluminadas calles de la ilusión de los niños, tenemos la ocasión de asistir al gran banquete del trabajo altruista por ayudar a los que sufren, tenemos la oportunidad de ofrecer y recibir el gran regalo que supone la satisfacción sentida ante el abrazo sincero. Tenemos la oportunidad de forma parte por fin de ese Belen que arropó al Niño Jesús.
Por eso, desde dentro de mi corazón os deseo a todos ¡Una Feliz Navidad distinta, una Feliz Navidad verdadera¡