martes, 15 de septiembre de 2009

"Que tiene Benidorm que no tenga yo"

Benidorm, es una ciudad, turistica ella por excelencia, situada en la Provincia de Alicante y bañada como no, por el mar Mediterráneo. Benidorm, tradicionalmente ha sido conocida en el mundo entero, por ser el destino veraniego del turismo ingles y de Belén Esteban, por sus noches de juergas y borrachera de los guiris, por sus hoteles, por sus pelotazos urbanísticos y por Terra Mítica.


Esta bonita Ciudad esta habitada en su mayoría por ciudadanos y ciudadanas normales y corrientes, buena gente, hospitalaria, agradecida y muy comprometida con el porvenir de su Ciudad. Por ello, sus políticos locales son una raza especial, distinta, particular, ellos llevan años y años tan preocupados por el devenir de la Ciudad, que independientemente del resultado electoral que se obtengan, hoy se cualigan con cualquiera, sea del partido que sea, para hacerse con el poder y con ello, salvar al pueblo de si mismo, y con ello garantizar la gobernabilidad de la Ciudad y su desarrollo. Esta raza peculiar, ya demostró como había que hacerlo cuando Zaplana se hizo con el Ayuntamiento con el voto de la transfuga socialista llamada Maruja. Hoy, Agustin, hace lo mismo, pero a la inversa, se lo hace con un transfuga del pepe apellidado Bañuls y se hace con la Alcaldía.
Agustinet, perdón, Don Agustin ,para asegurarse que los demás concejales hasta ahora socialistas no fueran tentados por el dinero, (menuda catadura moral tienen los tipos que es necesario encerrarlos en un hotel para asegurarse su apoyo), los concentró en un hotel durante las horas anteriores al pleno, y llegado el relato hasta este momento, la realidad se impuso, prosperó la moción de censura y Don Agustín es Alcalde de Benidorm y el transfuga apellidado Bañuls, Teniente Alcalde de esta bonita Ciudad turística.

Esta es la realidad de los hechos, pero estos son muy caprichosos y me hacen reflexionar en voz alta:

1º.- El hacer algo mal hecho es un error, pero el repetirlo por segunda vez no deja de ser otro error.-

2º.- Es legítimo que los partidos políticos se quieran hacer con el poder, pero para ello estan las urnas y no sirve ningun otro argumento, ya basta de salvapatrias, y el argumento ese de anteponer los intereses de la ciudad a los del partido NO SE LOS CREE NI EL QUE ASO LA MANTECA, igual que nadie se cree que la jugada no estuviera pactada desde las altas instancias del partido.

3º.- Hoy Benidorm esta gobernada por un puñado de tipos que como mínimo no tienen verguenza ni la conocen, pues gracias a ellos un tipo apellidado Bañuls es Teniente Alcalde de Benidorm, el cual, el otro día en la prensa decía que no descartaba presentarse a las Municipales del 2.011 por el PSOE. ¿ Doña Leyre como dice Vd. que no estaba al corriente de esta jugada y a quien coño van Vds. a expulsar?.

Evidentemente, con este tipo de acciones, el Sr. Camps tiene para muchos años en el Gobierno de la Comunidad Valenciana.

4º.- De todo este desproposito me quedo con la figura de Alarte, es el único que parece tener moral en esta panda de salvapatrias, y para mi, esta es una cualidad imprescindible en un político.

Agustinet, sin moral y sin honor no vale la pena ni gobernar, ni vivir.


jueves, 10 de septiembre de 2009

"Yo solo quería un teléfono para llamar"

¡Toma, toma y toma¡, hoy he ido a comprarme un móvil nuevo y me he quedado alucinado. En primer lugar, he entrado en una tienda de telefonía, una tienda de esas minimalistas que estan de moda, donde todo es blanco y rojo, con luz blanca a raudales y con unos mostradores que digo yo que serían los mostradores, pues eran cajones tras los cuales estaban situadas unas señoritas todas vestidas iguales, con gafas. La señorita que me ha atendido tenía una voz mecánica y metálica, igual que las demás que estaban tras los cajones que hacían de mostrador, y así del tirón, sin avisar, ha comenzado a describirme las cualidades del móvil que me quería vender, todo ello rápido, como si estuviera diciendo una obviedad. ..Si señor, Vd. para su profesión (la cual desconocía, pero eso daba los mismo) precisa un celular, adios mis pavos, que tenga una memoria ram de no se que coño de capacidad, con conexión a internet de banda ancha, como la de Ono, con capacidad para correo electrónico de cien mil mensajes. El teléfono lleva incorporada una cámara de fotografía que reproduce imagenes en no se que pixeles y además lleva Bluetooth.
Así estuvo la señorita durante más de veinte minutos, sin callar, que yo digo que se le secaría la garganta, y yo no entendía nada, pero se hizo una cola importante detras de mi que ya me miraban mal y con los ojos decían: "compratelo ya pesao". Para evitar conflictos y para que la señorita se callara o le quitaran las pilas, pues nada le compré el móvil, aunque no entendí nada de sus explicaciones, grave error.
Hoy llevo tres horas leyendo las instrucciones y no me entero de nada, este artefacto del demonio no tiene ni ún botón para apretar, pero hace de todo según indica el libro de instrucciones que tiene más de mil quientas páginas, pero no se para que sirve, yo quería un teléfono para llamar y que me llamasen, no para hacer fotos, ni para conectarme a internet ni para que me friera un huevo, como hace este artilugio, que con solo tocarlo cambia de imagen, suenan tres tonos diferentes y me dice Buenos días pepe, y yo me digo ¿Como coño sabe como me llamo si nadie nos ha presentado?. Mientras vuelvo a leer las instrucciones, me limpio las lágrimas, me topo la pastilla para la ansiedad y me cago en la madre que pario a la tecnología de última generación.

lunes, 7 de septiembre de 2009

"Cada vez me quedan menos"

Desde que era un niño pequeño, siempre me gustó coleccionar días, si, que coño, a otros niños les gustaba coleccionar cromos, a otros canicas, y a mi me gustaba coleccionar días y me daba igual que no fueran buenos, ni felices, me servían todos: los que estaban llenos de juegos, los familiares, los días de parranda, los compartidos con los amigos, con la familia, los días tranquilos, los días de desaliento, los días con desencanto, daba igual, solo quería tener muchos días en mi bolsillo, y si eran repetidos mejor, pues pensaba que podría, llegado el caso, cambiarlos por otros que no tuviera en mi colección.

Ahora, que ya ni siquiera me acuerdo a veces de cuando era niño, me sigue gustando coleccionar días, llamenme costumbrista, pero uno es así, y en días como hoy, me busco en el bolsillo y compruebo que cada vez me quedan menos, ya no tengo tanta variedad, y lo peor de todo es que casi no tengo repetidos, y me acuerdo de los días que se han ido y con ellos tanta gente que últimamente han decidido coger el autobus y marcharse de vacaciones a dar una vuelta por el cielo para no volver nunca más, ¡que cojones¡ ¿quien va a volver de un lugar donde siempre es vacaciones, y te sirven mojitos y unos cafés de primera?, ellos se van y tu te quedas aquí recordando esos días que compartistes con ellos y aún sientes su tacto y su aroma, aunque de verdad os digo, esos días ya no volveran y ellos tampoco.
Por eso, ahora que tengo en mis manos los días que me quedan de la colección soy más consciente que nuca de lo simples que somos los humanos, nos pasamos los días discutiendo, debatiendo, divagando e intentando convencer al otro, preocupados por cualquier gilipollez y enfadándonos por un quitame estas pajas, cuando la autentica verdad es que el futuro pende de un hilo muy fino y uno nunca sabe cuando al meterse la mano en el bolsillo no se encontrará ya ningún día y en su lugar tendrá un billete solo de ida para ese autobus que cuando arranque no volverá a pararse.
Hoy es de esos días que me gusta ver los días que tengo en el bolsillo, comprobar la colección y hacer recuento de los que he pegado en el album, hoy es de esos días que me gusta recordar a los que se fueron de viaje por las nubes, hoy es de esos días en los que apreto esos días que me quedan y los vuelvo a guardar en el bolsillo, con una sonrisa en la boca y con el convencimiento de vivirlos como si fueran el último, aunque deseo que aún pase mucho tiempo contando los días que he coleccionado, pues son muchos años haciendo la colección.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

"El fracaso escolar"


Estoy cansado de escuchar a psicólogos infantiles, tertulianos que de todo saben, profesores , conserjes y políticos esgrimir a voz en grito el término FRACASO ESCOLAR, y yo me niego a aceptar este término, pues ningún niño es un FRACASO ni sabe ni falta que le hace saber que significa este concepto. En el colegio van niños y ellos no conocen de expectativas y por ello, el no cumplirlas no puede ser entendido como FRACASO. También estoy cansado de escuchar a los enumerados anteriormente debatirse los sesos intentando entender cuales son las causas y los culpables, cuando es muy fácil saberlo, NOSOTROS SOMOS LA CAUSA, LOS CULPABLES Y LOS FRACASADOS, y me explico, sin ánimo de ser exhaustivo:


1º.- NOSOTROS, los adultos, los padres, y sin excepción alguna, exigimos a nuestros niños lo que nunca se nos exigió a nosotros. Ahora los niños deben ser trilingues, hablar en chino, ir a clase de dibujo, saber de informática y practicar un deporte, aunque no les guste. ¡Que cojones¡, los niños son niños, y nosotros cuando estabamos en el colegio, bastante era el aprobar y salir de clase para jugar con los amigos. Seguro que alguno de los progres que lean este artículo vendrán con el cuento que ahora no es como antes, la competitividad, la economia global, ¡Y una mierda¡, nada es distinto, el sol que nos alumbra es el mismo, y los niños siguen siendo niños, somos nosotros los que hemos cambiado, nosotros somos los que hemos perdido la perspectiva. Ahora a los camareros les llamamos restauradores, a los peluqueros les llamamos estilistas, a los aparejadores les llamamos arquitectos técnicos, intentamos hasta con el lenguaje llamar a las cosas por distinto nombre para hacerlas más modernas, más a la moda, cuando se llamen como se llamen, siguen siendo lo mismo y con la misma dignidad y con los mismos problemas. Pues esto es lo que nos pasa con los niños, en vez de dejarles que disfruten de su infancia, de sus juegos y de sus putadas, nos afanamos en establecerles un calendario propio de un adulto y para que: para hacerlos más competitivos ¡irse a cagar a al vía¡.


2º.- NOSOTROS somos los culpables que los niños no comprendan que el estudio sirve para saber, comprender y realizar más cosas, que el estudio les servirá para hacer mejores edificios, descubrir nuevos medicamentos contra el cáncer, crear mejores máquinas que sirvan para trabajar, les servirá para hacer mejores leyes, hacer mejores trenes, barcos, crear nuevas formas de pesca, mejorar las plantaciones y la agricultura. Es imposible que los niños comprendan hoy esto que es tan sencillo de entender, cuando en la televisión que vemos y pagamos, los ejemplos a seguir son personajillos del tres al cuarto, chonis de ir por casa, cuyo único mérito es el haberse acostado o no con otro personajillo popular, pero que ganan lo que tu y yo sudando como cabrones no somos capaces de ganar. La popularidad se la hemos pagado a precio de oro, a la Campanario, a la Esteban, a Paquirrin, al Dioni, y al mundo Friki, por eso a nadie le extrañe cuando una mañana, tu hijo te diga, Papa yo de mayor quiero ser Friki, él no habrá fracasado, pero tu y yo sí.



martes, 1 de septiembre de 2009

"No me gusta la playa"

Como todos los veranos me he visto abocado a tener que ir un día a la playa, si, un día entero, no un ratito, sino desde primera hora del día hasta las nueve de la noche, que digo yo, ¿que teniamos que montarla y desmontarla?. ¿Somos nosotros los encargados de abrir el chiringuito? ¿Quizás de limpiar la arena?, yo pienso que con un rato es bastante para traerte toda la arena y el calor de un día de agosto, no es necesario recrearte, vas te bañas y vuelves a comer, no es necesario apunchonarte en el suelo para comer al sol ¿para que ha evolucionado la civilización, para que se han construido casas, mesas, sillas, aires acondicionados, para que?.

Todo comenzó como siempre, de forma traicionera, llegas un día de trabajar y te dicen, hostia, mañana nos vamos a la playa a pasar el día, de puta madre, yo me encargo del hielo, de las cocas, de las sombrillas, de las sillas, como el año pasado, ja, ja, ja, que bien nos lo pasamos, y yo me pregunto estupefacto ¿quien le ha dicho este año que se encargue de nada? ¿es que vamos de mudanza?, ¿tenemos que comer coca obligatoriamente cada vez que vamos a la playa, no es suficiente la arena y el calor para la sed que tenemos que comer coca en sardina?. Sin poder hacer nada, me veo cargado de trastos, con calor y a la playa. El muy bellaco, cuando me levanté ya se había ido a coger sitio, si como lo oyes, a coger sitio, no vaya a ser que se lo quitaran, y por el móvil llamaba diciendo ¿venis ya o que?, y yo miraba el reloj, las ocho y media de la mañana, me enjuague las lágrimas y me dispuse a salir con toda la troup a pasar un día de playa. Para que repetir lo dicho el año pasado cuando escribí sobre este tema, más de los mismo: calor, arena, sed, el niño del balón, el tio del radio cassette, y revolcandose por la arena estaba el montaraz, disfrutando como un bellaco del día que había organizado.

De este día no puedo salvar ni siquiera el café del chiringuito, que bueno, le llamo café por decir algo, estoy seguro que el camarero no había hecho antes ni un solo café, se estenó con nosotros, pues no se puede entender que sirviera esa bazofia, pero lo que debo incidir es en el hecho que reflexionando con un Ricard con limón en la mano me dí cuenta que ni siquiera en la playa el ser humano esta despojado de sus etiquetas sociales: había gente con sombrillas de Armani y otros con las de la cerveza Amstel; geste que vestía bañadores del mercadillo y otros de la marca Nike, con tableta de chocolate incluida y bien depilados. Había gente gorda, gente delgada, gente melenuda, calvos, bikinis, bañadores, triquinis y un tio vendiendo el cupón de los ciegos. La playa es un espejo de la sociedad, todos cabemos y todos somos distintos, irremplazables,....me doy un trago de Ricard, cae la tarde y pasa por delante una chavalota despampanante en top-less, y reafirma cuanto digo "No hay mal que por bien no venga".