viernes, 21 de noviembre de 2008

"Entrevistas con los malotes"


Tele 5, la cadena amiga, esa que anuncia "doce meses, doce causas", últimamente se esta convirtiendo en la cadena de los muy malotes, esos que tras salir de la carcel, van en mercedes directos al plató de tele cinco para ser entrevistados, bueno, más bien para decirle al público que están muy arrepentidos pero que el dinero no lo devuelven y que una vez cobrado el talón de la cadena amiga se van de vacaciones a Santo Domingo "sine die".

Yo no se realmente si las cifras que se dicen por los medios son ciertas, pero se indica que a Roldán se le han pagado 50.000 Euros y a Julián Muñoz 350.000 Euros, es decir, Tele cinco le paga a estos tipos una cantidad de dinero equivalente a la que cualquier español necesitaría un año como mínimo de trabajo para poder ganarla con el sudor de su frente, es decir, un año de levantarse a las siete de la mañana, desayunarse la cola del tráfico, de soportar al jefe y de llegar reventado a casa tras diez horas de duro esfuerzo. Pues bien, estos tipos se lo ganan de un golpe simplemente por sentarse en un plató de televisión, mirar a al cámara con ojos de cordero degollado y decir que lo sienten mucho, simplemente con esto se lo ganan. Y el dinero que se han llevado, ¿donde esta? ¿si tanto te arrrepientes, por qué no devuelves el dinero?. Claro, se arrepiente solo en la cadena amiga y para cobrar la pasta que inmoralmente se les paga.

¿Que criterios, principios o valores tienen los directivos de esta cadena que pagan estas cantidades de dinero a estos malotes?. Real y evidentemente ninguno. Luego nos quejamos de la pérdida de valores en la sociedad, pero que ejemplo estamos dando a nuestro hijos, los cuales ven, que estos tipos que se han forrado, se han quedado varios millones de euros que no les pertenecian, que abusando de la confianza pública depositada por el pueblo en ellos para ocupar cargos públicos, lo que han hecho es cobrar sobres y bolsas de basura llenas de billetes y ¡pa la saca¡, son estrellas de televisión, que cobran un paston por ir y decirnos, si señor, con un par de cojones me he forrado y me lo he quedado, pero eso si lo siento mucho y me arrepiento, pero de devolver el dinero nada de nada.

Es normal que un día de estos, cuando estes desayunando con tu hijo, este te diga, papa yo de mayor quiero ser Julian Muñoz.

Por todo lo expuesto, por ser absolutamente inmoral la actuación de esta cadena, y por qué creo en la honradez, en el trabajo, en el esfuerzo, en la propiedad privada, en la dedicación pública de los funcionarios y políticos, en el derecho a la información, y no creo en los pelotazos, en la sinvergonzoneria, en el todo vale, en las mentiras, en las audiencias televisivas, YO TAMBIEN ME APUNTO A LA PLATAFORMA "NO VERE LA ENTREVISTA A JULIAN MUÑOZ". y que la cadena amiga pierda los 350.000 Euros que le va a regalar a este tipo por decir lo que le salga de los huevos.


miércoles, 19 de noviembre de 2008

"La vida en un gimnasio"


Hace ya un tiempo, en un artículo dedicado a las dietas avisé al aludir a los gimnasios, que estos y la gente que allí se encuentra habitualmente, se merecían un artículo aparte, y voilá, este es el momento propicio para afrontar tan ardua tarea.

Cuando uno entra a un gimnasio, o al menos es lo que me ocurre a mi, lo hace no por placer o por verse imbuido por el espíritu olímpico, sino por puro masoquismo y con la finalidad de perder o rebajar los michelines.


Uno llega el primer día con su bolsa de deporte a la que aún le cuelga la etiqueta, dentro, muy emparejados están las zapatillas para ducharse y no coger hongos en los pies, un pantalón de deporte, una grandísima camiseta para que no se te noten los michelines, unos calcetines comprados del Tio Juanet y las relucientes zapatillas de deporte. Eh, también una toalla de los Lunis, esa que iban a tirar a la basura y que te la dan para estos usos.

Al llegar a la recepción, muy amablemente te atiende el encargado, una persona cercana, muy amable, que te sonríe entre sus músculos y que te engaña sin piedad; si, te engaña, pues te dice que no te preocupes, que te van a hacer un pequeño examen para ver como estas físicamente y luego te ponen una "rutina" que es lo que tienes que hacer cada día y con el paso del tiempo te pondrás cachotas. Mentira, todo mentira, no es necesario un examen para apreciar a simple vista que físicamente estas hecho una mierda, y además por mucha rutina que hagas no te pones cachotas ni a la de diez. Pero es el primer día y ya has dado el primer paso, tu moral esta alta y te crees el cuento. Rápidamente entras en el vestuario, te vistes de deportista en paro y sales a la cancha, donde hay cuatro estatuas relucientes con músculos hasta en las pestañas...¡Adiós mis pavos¡ si son tíos de verdad, te das cuenta de ello por qué te miran indiferentes, como diciendo ese es de otra especie.

El monitor, ese que te engaña, te dice venga vamos a ver como estas, primero diez minutos en la bicicleta estática, te subes y empiezas a pedalear, comienzas a sudar. Son diez minutos que parecen una hora, vuelve el monitor y te dice: bueno ahora que has calentado vamos a comenzar el examen, y tu piensas, calentado, estoy ardiendo y como que empezar el examen, pero esto no era el examen. Con estas dudas te bajas de la bicicleta, y el monitor te dice venga a la tabla de abdominales, vamos a hacer diez ¡no te jode, si pudiera hacer diez no habría venido¡. En estas vida hay cosas que odias a simple vista, sin explicación y sin sentido, no hay química, pues esto me ocurre con esta tabla, que no es más que un pedazo de madera y no se puede ser más cabrona. Te recuestas en ella y empiezas, haces tres abdominales y con los ojos de cordero degollado le dices al monitor, es que ya no puedo más. El hace como que te comprende, pero por dentro se esta descojonando, y tu tirado en la tabla empiezas a comprender lo difícil que es conseguir el objetivo soñado, mientras observas como junto a las gotas de sudor cae al suelo tu auto estima, mientras una de las estatuas vivientes carga en una máquina cien kilos y la levanta con una mano mientras se mira las uñas.

Prosigue el examen por un sin fin de pruebas físicas, las cuales suspendes inexorablemente. Ya cuando el monitor ve que te caen las lágrimas y que las piernas no te responden, entonces, solo entonces termina el examen. El todo misericordioso, te dice muy bien, ya puedes ir a ducharte y en salir te doy la rutina.

Llegas a cuatro patas arrastrándote por el suelo a los vestuarios, te quitas la ropa empapada en sudor, te calzas las zapatillas y te metes a la ducha común, donde no hay intimidad alguna y si dos estatuas vivientes que parecen que tengan cuatro huevos y una manguera de lo musculado que tienen hasta sus partes, tu te miras desnudo, con los michelines colgando y sin pistola, pues se ha escondido creyendo que ella también tenía que hacer algún tipo de prueba, y te pones a llorar cara a la pared, ahora ya sin auto estima.

Sales de la ducha, te duele hasta el alma, allí esta el monitor que te consuela y te explica la llamada rutina, es decir, el conjunto de torturas que debes hacer cada día, tu casi no comprendes nada, pues no sabes ni donde esta el bíceps ni el tríceps, solo que te duele todo, y abrazando al monitor te comprometes a volver mañana.

Al día siguiente no te levantas, te dejas caer de la cama al suelo, pues no existe parte de tu cuerpo que no te duela, comienzas a llorar de buena mañana. Al llegar la hora vuelves al gimnasio y allí esta el monitor con tu rutina, te metes al vestuario, vuelves a hacer lo mismo y te entregas a la tortura, y así un día y otro día y sucesivamente, hasta que tras varios meses de hacer lo mismo, compruebas que tus michelines siguen allí, igual que las estatuas vivientes, que es una gilipollez subirse a un bicicleta que no se mueve del sitio, que la tabla de abdominales lo único que te aporta es una mala leche que para qué, ese día te duchas, sales sonriendo y miras al monitor de forma distinta, como diciendo ya se que has mentido, te marchas alegre, te metes en un bar y mientras te tomas una caña de cerveza y te trincas un pincho de tortilla, te aprietas el michelin y con cariño le dices: "con los años que me has costado no te voy a perder en esa puta tabla de abdominales".

miércoles, 12 de noviembre de 2008

"Una canción interpretada por Serrat"

Esta es una preciosa canción interpretada por Joan Manuel Serrat, titulada "A mis amigos", que podéis ver en youtube y que me ha impresionado tanto que la dejo puesta como poesía y reconocimiento al gran artista que es Joan Manuel Serrat.-

Cuando no reste
ya ni un solo grano
de mi existencia
en el reloj de arena
al conducir
mi gélido cadáver
recordar
esta suplica postrera

No me encerréis
en los angostos nichos
que llenan la pared
formando hileras
en la lóbrega
y angosta galería
jamas el sol
de mi país penetra

El linde recorrer del cementerio
y en el suelo cavar
mi pobre huesa
que el sol la alumbre y la acaricie la aurora
y que broten allí flores y hierbas
que yo pueda sentir
si allí se siente
a mi alrededor
y sobre mi muy cerca
los tibios rayo de mi sol de fuego
de esta dorada y bolingueña tierra

viernes, 7 de noviembre de 2008

Navidad I


CARTA A PAPA NOEL DE UN NIÑO DE CINCO AÑOS:

"Querido Santa Claus, te extrañará que te escriba hoy 26 de diciembre, pero quiero aclarar ciertas cosas que me han ocurrido desde que te mandé mi carta, lleno de ilusiones, en las que te pedía que me trajeras una bicicleta, un tren eléctrico, una nintendo 64 y un par de patines. Quiero comentarte Santa Claus que me maté estudiando todo el año, tanto que no sólo fui de los primeros de la clase, sino que saqué puros dieces en el cole; no te voy a engañar. No hubo nadie que se portara mejor que yo ni con sus papás, ni con sus hermanitos, ni con sus amiguitos y ni con sus vecinos. Hacía recados SIN COBRAR, ayudaba a los viejecitos a cruzar la calle y no había nunca algo que no hiciera por mis semejantes, y sin embargo ¡¡¡QUÉ HUEVOS LOS TUYOS SANTA CLAUS!!! Es que... dejar debajo del arbolito una puta peonza, una mierda de trompeta y un maldito par de calcetines, ¡QUÉ CAGADA!.¿Qué coño te has creído barrigudo? o sea que me porto como un imbécil todo este año para vengas con una mierda de este calibre; y no conforme con eso, el maricón del hijo de la vecina que es idiota y sin educación, malcriado, desobediente que le grita a su mamá, a ese tonto de las pelotas le trajiste de todo lo que te pidió.

Por eso ahora quiero que venga un terremoto o algo así, para que nos lleve a la mierda a todos, ya que con un Santa Claus como tú, tan incompetente y falso, mejor que nos trague la tierra.Pero eso sí, no dejes de venir el año que viene porque voy a reventar a pedradas a tus putos y sarnosos venados: Empezando por esa mierda de Rudolph que tiene nombre de homosexual. Te los voy a espantar para que tengas que joderte, caminando a pie como yo ¡cabrón!, ya que la bicicleta que te pedí era para ir al colegio, que queda a tomar por culo de casa.¡¡¡Aaah!!! y no quisiera despedirme sin antes mentarte a la madre que te parió ¡ojalá que cuando hayas subido muy alto se te de la vuelta el puto trineo y te pegues una buena hostia por ser tan hijo puta!. Pero eso sí, te advierto que el año que viene vas a saber lo que es un niño maldito, y un poquito cabrón.

Atentamente, Nano"

P.D.: La peonza, la trompeta y el par de calcetines, puedes recogerlos cuando quieras y metértelos por el culo.

jueves, 6 de noviembre de 2008

"La noche de Halloween"


Si no fuera poco con la invasión en nuestra sociedad de la figura de Papa Noel, del que ya hablaremos más adelante, los americanos quieren introducir su luctuosa fiesta de Halloween, tan irreverente a nuestras creencias como un Cristo con dos pistolas.

Para nosotros los muertos no son seres horribles y desfigurados que vuelven a la vida con la única intención de comernos los sesos o pegarnos un susto de no te menees. No, para nosotros, nuestros muertos son seres queridos que recordamos con el corazón en un puño, con lágrimas de añoranza en los ojos, son parte importante de cada uno, pues ellos están con nosotros siempre que nos acordemos de ellos, sin necesidad de tener un día especial para estos fines.

Nosotros somos como somos gracias a nuestros muertos, ellos han estado acunandonos cuando eramos niños y llorábamos, ellos nos han llevado al circo, al cine, a tomar un café, nos han ayudado cuando lo hemos necesitado y sobre todo nos han querido con toda su alma y parte de ellos forma parte de nosotros. Por eso, no se merecen esta fiesta irreverente, superflua, que huele a mostaza y Ketchup. Para nosotros nuestros muertos se merecen una sonrisa de cariño, un recuerdo aterciopelado y un ramo de flores que eleve su perfume al cielo donde se encuentren y no una calabaza hueca, tan hueca como la cabeza de aquellos que nos quieren implantar esta fiesta de Halloween en el ámbito de la globalización cultural.

Cuando muera, no me gustaría que aquellos que me quieran me recuerden vestidos de brujas o zombies, al grito de caramelos o susto, sino con una sonrisa en la cara y con el olor de un ramo de jazmines, por qué este donde esté yo seré parte de ellos y como ahora, lo único que pretenderé es ayudarlos y quererlos, no matarlos de un susto.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

"Por qué coño no puede hablar la Reina"


Art. 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: "Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y de recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.”

Hace unos días se ha presentado el libro de Pilar Urbano referente a la Reina de España, Doña Sofía, y según las crónicas, en dicho libro aparecen declaraciones de la Reina referentes a distintos asuntos. Partiendo de la base que no he leido el libro y que dentro del ejercicio periodistico de la interpretación, las declaraciones que consten en el libro puede que no sean exactamente las opiniones de la Reina sobre los mencionados asuntos, hecho que desconozco, no dejo de sorprenderme por la reacción que los consabidos "contertulios de mesa camilla televisiva" han hecho, rasgandose las vestiduras ante tan osado atrevimiento de Su Majestad.

Estos tipos y tipas que hacen horas extras en las televisiones y aparecen día si y día también en distintos programas televisivos y radiofónicos, que parece que estén en todos los sitios como Dios y la Coca-Cola, exhibiendo impúdicamente su título rancio de periodismo (aquellos que lo tienen, que son los menos) que parece que les autoriza a decir lo que quieren y sobre quien quieren, sin contrastar lo que dicen en la mayoría de los casos, alegando el sagrado derecho de la información y de la libertad de expresión, ahora se rasgan sus vestiduras ante las opiniones de la Reina Doña Sofia, diciendo que la Reina no debe opinar, que según ellos debe ser como un jarrón o como un muñeco de cera, que tenga presencia pero que sea muda.

Yo digo que en virtud de esos derechos que estos tipos alegan, la Reina puede y debe hablar, que no es un jarrón, que es una española a la que le ampara los mismos derechos que estos tipos tienen, y si ellos hablan, ¿por qué coño no lo puede hacer la Reina?. Yo me alegro que lo haya hecho, pues yo quiero a una Reina que sienta, que piense, que exprese lo que piensa, que no es una bandera o un jarrón, que es una persona que tiene sus creencias y sus principios, que evidentemente no pueden ser los mismos de todos y cada uno de los españoles, y no por eso, deja de ser la Reina de España. Yo puedo no estar de acuerdo con su Majestad, pero prefiero que me diga que piensa a que tenga que estar callada con una sonrisa en la cara. El respeto y la dignidad la Reina se lo ha ganado a pulso, estando allí donde se le ha precisado, en las catastrofes, con los que sufren, con los mandatarios mundiales, estrechando las manos de los trabajadores, y no por sus opiniones personales, por muy dignas que estas sean

Señores tipos, el hecho que una persona no piense como Vds., no pueden desacreditarla para ostentar la representanción general de un país, pues si eso fuera así, ya me contarán Vds. a quien representan los politicos, y Vds., tienen derecho a decir lo que quieran, pues apliquense el cuento, y como la Reina ganense el respeto haciendo no platicando, y lo que no quieran para Vds. no lo deseen para nadie, incluido la Reina.