viernes, 28 de octubre de 2011

"Decidir"

Según dispone el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, decidir significa "Elegir entre varias opciones tomando una determinación", y este verbo es quizás con seguridad el que más veces conjubamos y utilizamos durante nuestra vida, pudiendo incluso concluir diciendo que "vivir es adoptar una sucesión de decisiones" y que "nuestra vida es la consecuencia de las decisiones adoptadas".
Por la importancia que tiene el llevar a cabo la adecuada conjugación de este verbo, me he querido detener un momento en la dificultad que entraña su ejercicio. Decidir conlleva dos acciones distintas, una que consiste en "elegir entre varias opciones" y la otra, en "tomar una determinación", dos acciones complicadas y arriesgadas.
Elegir supone llevar a cabo un ejercicio profundo de reflexión que inevitablemente conlleva una decisión intrínsecamente ligada con la voluntad, los sentimientos y las preferencias de la persona, pues por un lado supone aceptar una opción y por otro rechazar al menos otra. En el desarrollo de este proceso, en la mayoría de las veces es fundamental dedicar un tiempo suficiente para llegar a la convicción indudable de lo que uno quiere o desea aceptar, su porqué y lo que prefiere rechazar. El tiempo que se dedica a esta tarea debe medirse con cautela pues tan inconveniente es emplear poco tiempo, ya que nos podemos confundir en la elección de la opción, o demasiado, pues en este caso pueden haber variado o desaparecido las opciones a elegir.
Como se puede apreciar, la acción de elegir conlleva una gran dificultad para el ser humano, pues implica aceptar que uno se puede equivocar en la elección, lo cual es siempre una opción y lo peor, aceptar las consecuencias de la equivocación que indudablemente supone la perdida de la opción rechazada y lo que ello implica.
La segunda acción que supone decidir sobre algo es "tomar una determinación", lo cual resulta también dificultoso pues consiste en ejecutar indubitadamente la elección elegida, para ello es fundamental dedicar el tiempo concreto y necesario, debidamente mesurado y sobretodo, tener el convencimiento pleno que a pesar que uno puede equivocarse, realmente quiere la opción decidida por encima de cualquier otra opción, aunque las rechazadas sean en parte sugerentes o interesantes.
Como podemos observar, decidir es un hecho que cotidianamente hacemos de forma inconsciente y mecánica, pero si reflexionamos en profundidad sobre ello concluimos que resulta muy dificil decidir, por ello a "quien Dios se la dé, San Pedro se la bendiga"..... 

1 comentario:

Anónimo dijo...

Parece que esté a medias ... falta algo ...