Todos conocemos gente que hoy te saluda y mañana no, incluso conocemos personajes que hoy te paran por la calle, te dan la mano, te golpean violentamente en la espalda, como si tu fueras un fortachon, algunos además te besan, eso de las costumbres que ahora se imponen y que uno no comprende, te preguntar por tu vida, como si les importara, y al día siguiente los vuelves a ver y nada, como si fueras invisible.
No se a vosotros, pero yo me cago en su estampa, si en la estampa y en la madre que pario a estos personajillos, pues me jode quedarme con el saludo en la boca, con cara de tonto y con una sensación extraña de fantasma sin castillo.
No llego a comprender este comportamiento ni la razón que les lleva a realizarlo, pues no solo no quedan bien socialmente sino que dan motivos más que suficientes para acordardarte de toda su familia y sus ancestros. Pues mira, quizás sea por eso por lo que lo hacen, para que nos acordemos de su árbol genealógico, lo que ocurre es que no solo nos acordamos y recordamos a sus antepasados sino que además nos entra unas ganas tremendas de ir al water y evocarlos profundamente, como si nos hubieramos tomado un paquete de Activia, eso si, de Danone.
Me comprometo públicamente a no olvidarme de estos tiparrachos, y la próxima vez que me los cruce y me paren, y me den la mano y me golpeen la espalda, incluso hagan ademán de besarme, cosa que no les permitiré, y cuando me pregunten por mi vida, los miraré con cara de asco y simplemente les diré: "Como si te importara", haré como que me voy y entonces me volveré le miraré la cara de tonto que se le ha quedado y le diré "Pim, pam, toma Lacasitos".
Solo de pensarlo me siento como un justiciero social necesario, vamos, como el Tio la Vara.
No hay comentarios:
Publicar un comentario