El pasado Sábado se celebró en Barcelona una de las "Manis" más multitudinarias que se recordaban hasta la fecha, una "mani" cuya finalidad era protestar contra la Sentencia del Tribunal Constitucional referida al "Estatut" y reivindicar el derecho de los Catalanes a decidir por ellos, es decir, sin nosotros, es decir, sin el resto de los españoles.
Miren, a mi personalmente, este tipo de situaciones me producen un cúmulo de reflexiones difíciles de compaginar, por un lado, pienso que todos tenemos derecho a protestar a quejarnos a discrepar, por lo que lo de la "mani" lo veo fenomenal. Por otro lado, siento una profunda preocupación al observar cuantos españoles que viven en Cataluña quieren dejar de ser españoles para ser solo catalanes. Yo opino que la pluralidad es una fuente de riqueza, pero la pluralidad entendida como diferencia no como ruptura. Es evidente que todo lo que rodea al Estatut, desde un punto de vista de jurídico-político es una chapuza de primer grado. Así pues, es impresentable que los políticos hayan planteado y fomentado la idea de Estados dentro del Estado Español, es impresentable que el Tribunal Constitucional haya tardado cuatro años para pronunciarse, es impresentable que entre todos no seamos capaces de respetar las reglas del juego que todos aprobamos cuando ratificamos la Constitución Española.
Todo esto que esta sucediendo no es fruto de hoy, es el resultado de treinta años de ambiguedades, de treinta años de política y políticos más preocupados en acaparar poder sea del tipo que sea, que de resolver problemas reales, treinta años de hacer política nacional no sabiendo decir que no cuando no existe realmente otro posibilidad.
Gracias a todo lo expuesto, hoy España es un Estado federal de facto, compuesto por semi-estados cuyo poder es absoluto, capaces de no aplicar leyes nacionales, capaces de procurar un referéndum de autodeterminación, capaces de endeudarse cuanto quieren y de no vincularse a las recomendaciones del Gobierno del País. Entonces, ¿que nos queda del Estado Español?. ¿Que nos queda de la Constitución?.
Para mi, la "Mani del Sábado" evidencia sin duda alguna que nos hemos equivocado, que llamar Estilistas a los peluqueros no nos hace más modernos, igual que llamar Autonomía a lo que un sentimiento popular considera un Estado, no nos convierte en Constitucionales, pues una cosa es el concepto y otra muy distinta es la denominación, que en este caso no es de origen y no responde al espíritu ni a la idea.
Treinta años sin saber decir que no solo conducen a no saber que es lo que es cada cosa y cada concepto, y ya se sabe, a río revuelto ganancia de pescadores.
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