A mi nunca me ha gustado recibir como regalo un animal, y no por que no me gusten, todo lo contrario, por que creo en la dignidad de ellos como seres vivos, por que su lugar es vivir en libertad y disfrutar de su naturaleza en su medio y en su habitat. Hace ya un año y medio, a mis hijos le regalaron dos peces, de esos de colores, como el que regala una libreta y me encontré con la responsabilidad de cuidarlos e intentar que su penosa vida en cautiverio fuera lo menos penosa que pudiera. He de decir que los peces no hacen nada y como mascotas son como el micro-ondas, de adorno, pues jugar, jugar, como que no juegas con ellos, solo los miras, les cambias el agua y les pones de comer. Así ha transcurrido su vida, mirando a traves de una pecera, y yo me pregunto ¿Que pensarian ellos de los seres que hablaban, comian, jugaban al otro lado del cristal?, pues han sido testigos mudos de cuanto ocurría en la cocina de mi casa, eran los primeros que te encontrabas por la mañana y los últimos en acostarse en su lecho de piedras, siempre estaban allí, a la hora que fuera, bueno siempre no, ahora ya no estan, se han ido a buscar e Nemo y no volveran nunca. Mis hijos, ante la noticia, tras la correspondiente congoja, su primera intención es sustituirlos por otros, como si fueran una libreta, y son animales, y como ellos no habran otros iguales, parecidos, casi identicos si, pero iguales no, y esa es la lección que deben aprender, que un animal no es una libreta, que es irrepetible, aunque sea un pez, y como ser vivo, es una responsabilidad el cuidarlo e intentar que viva feliz, aunque sea en cautiverio. Esta es una lección que deben aprender, no solo ellos, sino también aquellos que piensan que un animal es como una libreta, y aunque parezca mentira, son más de los que uno cree. ..Así nos va.
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