martes, 14 de octubre de 2008

"Estoy a dieta y que"



Desde que me conozco y eso hace ya muchos años, siempre mantengo la intención y voluntad de estar a dieta, y he de reconocer que es una experiencia vital que desgraciadamente no pueden sentir aquellos que comen lo que les da la gana y no engordan, pobrecitos, se comen sus donuts blancos o de chocolate, sus ensaimadas, sus bocadillos de tortilla española, sus buenas rebanadas de chorizo, y no engordan los muy cabrones, pero eso si, no saben lo que es estar a dieta.




Para poder llevar a cabo una dieta, uno tiene que estar convencido que esta gordo y que tiene que ser flaco, no cabe otra, como empieces pensando, bueno tengo que perder unos kilitos, tengo un pequeño sobrepeso, cuando te has dado cuenta has mandado a la mierda la dieta y te estas zampando un buen bocadillo de calamares con una cerveza. Así que para empezar debe ir a por todas, con un par. Existen muchas dietas, la de la alcachofa, la del melocotón, la de la madre que la parió, toda son un asco, he de reconocerlo, pero como todo en la vida, debes ir a lo simple, la mejor dieta es aquella que solo comes aquello que no tiene madre o no la reconoce, como es la lechuga, los tomates, los pepinillos y los peces, estos tienen madre pero se olvidan de ella nada más nacer. De todos estos elementos sin madre, debes eliminar algunos que además engordan, como es la patata que es muy fulera, sobre todo cuando va dentro de una bolsa y esta frita; los frutos secos que aunque van bien para el colesterol tienen calorias para parar un carro.


Si tu dieta se constituye de todos estos alimentos, no te preocupes, pierdes peso seguro, los pantalones se te caeran, las camisas te iran mejor, pero para llegar a eso debes saber que la dieta tiene muchos efectos secundarios. En primer lugar te produce una mala leche que para que contarte, y es normal, te levantas por la mañana con un sueño tremendo, te sientas y te tomas una tostada con aceite, te vas a trabajar, a media mañana un yogur desnatado y sin azucar, llegas al medio día una ensalada sin sal u un pequeño filete de ternera a la plancha sin pan, de postre una manzana verde, te mareas, pero sigues, vuelves a irte a trabajar, a media tarde cuando ya te has mareado del todo, te vuelves a comer otra manzana, te arrastras hasta la noche, te sientas a cenar y te encuentras con un desgraciado pez a la plancha y un puñado de acelgas hervidas. Te pones a comertelas mientras te limpias las lágrimas que caen sin poder controlarlas, de postre una pera, ¿Como coño no vas a estar de mala leche?. Recuerdo que un día tras llevar haciendo la dieta durante tres semanas, cumpliéndola a rajatabla, coincidí con un amigo en un bar a la hora de almorzar, yo me pedí un café solo y él se pidió un pincho de tortilla, un plato de magra con tomate, pan y una jarra de cerveza, estabamos los dos sentados en la barra, yo no hablaba y él mientras engullía la tortilla me dice ¿en que piensas? y yo le dije ¡en la madre que te parió¡.


Otro de los efectos secundarios de las dietas es propiciar sueños increibles, yo recuerdo soñar con churros y pollos al horno, volando por mis sueños y yo comiendome sus muslos jugosos, claro que o comes durmiendo o no comes, ya que cuando te despiertas solo existen los alimentos que no tienen madre ni gracia alguna.


También dicen que cuando estas a dieta no se te empina, yo no he experimentado estos efectos pero lo entiendo pues comiendo lechuga y acelgas uno no tiene ganas de nada, solo de morirse.


Los efectos de las dietas los puedes acompañar con el gimnasio, lo cual es conveniente para comerte aún más la moral, pues tu llegas allí, te metes en el vestuario con la cabeza baja, te cambias, te pones la camiseta que te marca todos los michelines, sales y te encuentras a ochenta tios totalmente musculados, con unos abdominales de trableta de chocolate, y te preguntas ¿para que vienen todos estos aquí si tienen musculados hasta las cejas?, ellos te miran de reojo y sonrien, tu les dices ¿que pasa, bastante trabajo me ha costado a mi echar esta barriga?. El mundo del gimnasio es particular y se merece que le dedique un artículo, pero he de reconocer que a la dieta le ayuda bastante.

Otro de los efectos secundarios es que tu mundo se reduce a sumar y restar calorias, Kilocalorias, hidratos de carbono, fibras y un mundo de nombres que producen repelus. Sin darte cuenta te ves en el supermercado leyendo las etiquetas: esto tiene cien calorias, pero no tiene fibra, me llevo este mejor que aunque tiene dos coma treinta y seis kilocalorias más me renueva la flora intestinal, yo si le renovaba la flora intestinal en la cara al que puso de moda la puta caloria.

A pesar de todo, y para tu salud debes estar en forma y si tienes que hacer dieta, pues adelante, no te fijes en los anuncios de televisión, no te sirven de nada, son mentira, pues ves a la chavala que auncia las barritas de cereales deshidrolizados con sabor a carbón y piensas ¡hija que falta de hace a ti con ese cuerpazo cenar esa mierda de barrita de cereales, coño comete un buen bocadillo de jamón, tu que puedes¡.

Hoy vivimos el culto al cuerpo y uno que es de los cuerpos especiales, no tiene otro remedio que ponerse a dieta, pasar hambre, volver a soñar con churros y pollos asados volando, y por la mañana cuando tomo café en la barra del bar, miro con cara de asesino demente al de al lado comerse el bocadillo de magra con tomate y le digo "estoy a dieta y que".



1 comentario:

Anónimo dijo...

Es jodido lo de la dieta, pero si haciendola puedes evitar lo que yo he pasado esta semana, da gracias y no lo pienses.
Me han tenido que hacer un cateterismo porque una de las coronarias la tenia atascada al 80%.