
El otro día, cuando volvía en la barca de la isla del Capitán Sparrow, uno de mis cuñados, el que habla deprisa, nervioso como es él, con la ilusión en los ojos me decía: "mañana domingo nos vamos todos a la playa a pasar el día entero con los nenes, incluso a comer, nos llevamos las mesas, las sombrillas, seis sillas, cuatro juegos de palas, los manguitos, unas buenas cocas en sardina y a disfrutar. A eso añadía ¡que ganas tengo¡. En ese momento me tuve que volver a tomar otra biodramina.
Mientras intentaba controlar el mareo que me había producido la noticia, que era toda una sorpresa, pues de esa "increible aventura" nadie me había dicho nada, comence a revivir días iguales de playa...."Son las diez de la mañana, hace un calor insoportable, con el bañador a rayas puesto, una camiseta de Kukurumuchu y una gorra que no hace juego con nada, estoy colocando en el maletero del coche todo un kit playero, que no cabe, evidentemente que no cabe, pero allí estoy intentando el imposible. Los nenes saltan dentro del coche, las gotas de sudor caen, entramos todos, y vamos rápido hacía la panadería donde hemos quedado con el resto de familia. Ya hemos llegado, son las once menos cuarto y falta uno de los cuñados por llegar. A las once y media llega, me tengo que cambiar de camiseta por lo del sudor, entramos todos a la panadería y tras tres cuartos de hora de espera recogemos unas cocas en sardina, de esas que te entra sed solo de mirarlas, que encima estan calientes como demonios . Cuando las cargamos en el coche, alquien se le ocurre que podríamos llevarnos unos melones para postre, y con los ojos de plato veo como todos asientes, y nada pues, subimos al coche, los nenes llorando, y nos vamos a una fruteria, tras hacer una cola de media hora, salen con cuatro melones de kilo, que digo yo, que será para darles de comer a toda la playa. Cargamos los melones como podemos y por fín nos vamos a la playa, donde en una caravana de esas como las del oeste en la que para recorrer dieciseis Kilómetros hemos tardado cuarenta y cinco minutos, llegamos a la playa, bueno se supone que es la playa, pues no se ve ni gota de arena, solo sombrillas unas junto a las otras.
Son las 13:30 horas, empezamos a bajar del coche las dos mesas, las seis sillas, las tres sombrillas, las tres neveras, los cuatro melones, los dieciseis manguitos, una barca hinchable tipo familiar. La camiseta esta ya para cambiarla por otra, comienzo la peregrinación hacía el mar, cargado de todos estos utensilios, la arena arde bajo los pies, llegamos a la playa, en tres metros cuadrados nos colocamos los dieciocho, los nenes se van corriendo al agua, yo me recupero de un amago de desmayo. Son las 14:oo horas y me voy al agua, no veo donde poder bañarme, solo se ve gente apiñada, por fín entro, el agua esta caliente, no me estraña habrán más de cuarenta y cinco grados, me voy metiendo para el fondo cuando me veo enmedio de una maraña de algas, he pisado un pegote de asfalto y una mierda de esas olímpicas me pasa cerca de la mano ¡el que se la hizo se quedo en la gloria¡. Salgo del agua espantado, intento sentarme en las sillas, pero todas estan ocupadas por el personal femenido de la familia. Me siento en la arena, ¡con el asco que me da¡. Llega la hora de comer, son las 15:00 horas, me pica todo el cuerpo del calor y la arena, sentado en el suelo me echo un pedazo de coca en sardina a la boca, aún esta caliente. Se me llena la boca de harina es cuando oigo, ¡los nenes se han bebido toda el agua que hemos traido, claro como hace tanto calor¡ ¡coño, claro que hace calor, ¿pero cuanta agua habéis traido?, en ese momento me da una pelota en la cabeza, se me cae el pedazo de coca a la arena, y mientras me seco las lágrimas de los ojos, comienzo a menear la cabeza al ritmo de la canción de Camela que suena en un loro de mil vátios, justo al lado de mi oido.
Pacientemente espero que todos terminen de comer para poder hincarle el diente al melón, y estando en estos pensamientos, escucho ¡anda, se nos han olvidado los cuchillos¡ ¡No te jode, se han traido la mini-pimer; un pelagambas, cuatro destapadores, dieciocho tenedores y cucharas y no se traen un cochino cuchillo. Ni a dentelladas puede abrir el melón...Son las 16:00 horas, y me cambio de camiseta, cojo en brazos a Pablete, que como no hace calor, pues toma 36 grados más. Cuando ya no me siento los brazos, el nene duerme plácidamente, y aprovecho para ir al chiringo a tomarme un café...Hola, muy buenas, un café solo y un agua...El camarero me pone el café en un vaso de plástico, el agua caliente y me dice son seis Euros, vuelvo a limpiarme las lágrimas de los ojos, pago, el café no hay quien se lo tome, lo dejo, me vuelvo al lugar donde estaba, me pierdo, tras media hora deambulando lo encuentro, me quito la camiseta, vuelvo al mar, me vuelvo a meter en las algas, la mierda de antes vuelve a estar junto a mí, me salgo espantado, el niño de antes me vuelve a pegar con la pelota, me siento en la arena, Pablo se despierta, quiere que lo coja, le cambio el pañal, lo tengo en brazos una hora, y cuando ya son las siete y media de la tarde alguien dice, ¡podíamos irnos¡ vuelven a caerme las lágrimas, comenzamos a recoger, me cargo con los cuatro melones, tras hacer seis viajes, desmontamos el campamento, me vuelvo a cambiar la camiseta, subimos todos al coche que esta para hacer un huevo frito de la temperatura que tiene, hacemos otra caravana de una hora, y al final llegamos a casa, son las diez de la noche, los nenes llevan media hora lloriqueando por qué estan cansados y tienen sueño. Los ducho, les pongo el pijama y tras darles el biberón se duermen.
Son las 23;15 horas, estoy en el aseo, lleno de arena y sudor, sin comer, con la lengua hecha un trapo, me miro en el espejo y con un tic en los ojos que no controlo me digo a mi mismo ¡me cago en la madre que parió a la playa¡...."
Perdí el conocimiento, me desperté dentro de una ambulancia de D.Y.A. , el médico me miraba tranquilo, me preguntó esta Vd. bien y yo le dije: ¿Doctor, digame por favor que mañana no es domingo?.
1 comentario:
aun te pasa poco por ir a la playa
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