
En una conversación que tuve con el anterior Obispo de la Diócesis de Orihuela-Alicante, Don Victorio, este me dijo que una de las cosas que más le había llamado la atención de nuestra zona es la gran facilidad que tenemos de revestirnos, disfrazarnos, salir a la calle y disfrutar de la fiesta, como por ejemplo en los Carnavales de Alicante, en las Fiestas de Moros y Cristianos de todas las ciudades de la Provincia, o en los desfiles de Semana Santa, y hoy, revisando la sección especial de fiestas de Agosto de la página de Eselx, en el apartado Ofrenda de Flores, galeria fotográfica, me he quedado de piedra al comprobar hasta que punto tenía razón Don Victorio en su observación, pues he podido comprobar que en dicho evento participaron miembros de los partidos politicos tanto del gobierno municipal como de la oposición vestidos con el traje típico de dama, reina, o lo que sea, de Comisiones de Fiestas, igual que sucedió días antes en los desfiles de Moros y Cristianos.
Esta claro que quizás por el clima, quizás por nuestro carácter, o quizás por vaya Vd. a saber, nos gusta la fiesta y nos gusta revestirnos o disfrazarnos, pero yo pienso que cada uno debe saber quien es, que es lo que representa o donde esta su lugar, y no es lo mismo lo que haga una persona particular que un representante público. Un particular, bastante tiene con representarse él mismo, pero un politico en actos públicos, representa al pueblo, potestad que emana de las urnas, por ello, su lugar no esta en revestirse o disfrazarse para la ocasión, sino en cumplir con su función pública en el mencionado acto, que no es otra que la que ha emanado de las urnas, que es la representativa.
Cuando votamos, elegimos nuestros representantes, aquellos que durante su mandato, cuando asisten a un acto público, no lo hacen como particulares, sino en ejercicio de su función pública, por eso se les reserva asientos preferentes, se les saluda desde la tribuna, etc, y protocolariamente esto es así no por un capricho, sino por atribuirle a su función pública la dignidad que requiere. Evidentemente, el hecho de salir revestido o disfrazado para la ocasión en cualquier fiesta o acto supone hacerle un flaco favor a la dignidad que requiere el ejercicio de la función pública, ya que en el caso que nos ocupa, si realmente el político que sale vestido de dama, reina o lo que sea, pertenece a una Comisión de Fiestas, pagando sus cuotas, asistiendo a sus reuniones, vendiendo lotería, ayudando en lo que puede a la organización de actos o eventos, el mejor sitio donde puede participar con su Comisión de Fiestas es ejerciendo su función representativa, pues otorga un valor añadido al patrimonio humano de la Comisión, pero si no forma parte de la Comisión de Fiestas, ¿que coño hacen vestidas o vestidos de dama, reina o lo que sea?, y lo más importante ¿por qué lo hacen?, ¿quizás sea para que el pueblo vea que estan integrados y participan con él a pie de calle?, ¿que son igual que tu y que yo?.
Miren la gente como tu y como yo, señores políticos, no somos tontos, sabemos muy bien que Vds. son igual que nosotros, pero también sabemos aquello que Vds. parece que no saben o no quieren saber, que nuestro voto es tan importante, que les obliga a ejercer la responsabilidad que les hemos otorgado dignificando su función, y para ello deben ocupar el lugar que les corresponde, sin revestirse ni disfrazarse de aquello que no son ni de lo que forman parte.
Realmente si alguien cree que va a ganar votos por salir vestido de lo que sea en cualquier acto o fiesta, apañados vamos, los votos se ganan por la gestión hecha, por la bondad de los programas presentados y por el carisma de las personas que se presentan a las elecciones.
Como dijo Benjamin Disraeli: "El ejercicio de la politica puede ser definido con una sola palabra: disimulo".
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