jueves, 28 de agosto de 2008

"La vuelta al Cole"


Aún a pesar de los años que tengo, cuando veo los anuncios de la Vuelta al Cole, se me llena la boca de un gusto amargo. Nunca he entendido este tipo de anuncios, llenos de críos contentísimos comprando libros, lápices, mochilas, uniformes, carpetas, diccionarios, etc, pero ni los entendí de niño, ni los entiendo ahora como padre.

De niño, nunca entendí como alguien como yo estaba contento, sonriente e impaciente por volver al Colegio tras las vacaciones de verano. ¿Era yo el raro?. Pues no, los raros eran y son los niños de los anuncios, seguro que pasaron el verano en un internado, pues no se entiende que un niño prefiera volver al Cole y abandonar las vacaciones de verano: levantarse cuando uno quiera, ver los dibujos animados el tiempo que sea necesario, bañarse en la piscina o en la playa, jugar cuando a uno le apetece, comer conitos, fantasmitos, fresitas, o lo que uno quiera, acostarse tarde, torturar a los padres, etc, ¡ Joder¡ estos placeres no los cambia un niño normal por levantarse siempre a la misma hora, vestirse con la misma ropa, llegar al colegio, donde uno no se puede levantar cuando quiere, ni hablar con el resto de la tropa, pintar limones y escribir el dos, ¡No veas lo divertido¡, comer en el comedor lo que te pongan, volver a pintar limones, volver a casa, no tener tiempo de torturar a los padres y quedarte dormido pensando mañana otro día igual.

Los niños de los anuncios, no son normales, ni tampoco lo son los que diseñan los anuncios, pues nadie se cree que aunque están locos los niños, prefieran volver al cole a disfrutar de las vacaciones.

Pero ahora de padre, tampoco entiendo estos anuncios, donde te dicen que ahora si compras los lápices, los libros, las libretas, los uniformes, tres mochilas, dos sacapuntas, una plantilla del mapa de España, dos pares de zapatos y un plastidecor, te rebajan el 5% del precio total y lo pagas todo en Noviembre. Uno se pregunta y ¿quien paga el 95% restante? ¿Que ha hecho noviembre para merecerse esto? ¿Como alguien se puede alegrar de tener que pagar este pastón?, por qué es un dineral lo que supone que los niños vayan al cole. Antes, cuando yo iba, uno llevaba puesta la ropa que su madre le ponía, todos llevábamos el mismo babi comprado de la tienda del Tio Juanet, un estuche con unas pinturas, un lápiz, una libreta y una cartilla Rubio para comenzar a escribir. En aquellos días no pintábamos limones, pues todos sabíamos que eran amarillos, cada uno pintaba lo que le daba la gana, y siempre estaba bien.

Ahora los niños, para ir al colegio precisan: una mochila ergonómica, no cualquier mochila, y ello para evitarle lesiones en la espalda (se ve que ya desde pequeños los entrenan para las olimpiadas llenándoles la mochila de piedras) y además debe ser del personaje Disney del momento, por qué sino por muy ergonómica que sea no la quieren, y las ruedas de la mochila deben iguales que las que usa Alonso en su monoplaza, es decir, mochila 150 Euros; dos uniformes de vestir, un quita y pon, compuestos de polo, pantalón corto y calcetines, que por el precio que valen, seguro que los ha diseñado Victorio y Luquino, ya que no se explica que un polo liso, 50% algodón y un pantalón que a los dos días se llena de bolas valga 300 Euros; un estuche hermético con seiscientas pinturas, que uno piensa, joder que van a pintar la Muralla China, un juego de plastilina compuesto de ciento cincuenta bloques, suficientes para esculpir el David de Miguel Angel; una libreta marca Oxford, no vale otra, solo esa, se ve con con ella los niños escriben mejor, más recto y más claro; y treinta y seis libros de actividades, para escribir el uno, el dos y el tres, pintar limones sin salirse y hacer rayas, eso si, de nuestro amigo Celofan, que viste elegante con pajarita y siempre sonríe, joder, yo también iría así y con el culo al aire si ganara el dineral que gana el Celofan todos los meses de Septiembre (ahora Noviembre con eso de los aplazamientos) con estos libritos de actividades, que uno piensa ¿para que tantos libros para hacer el uno, el dos y el tres? y se estremece pensando ¿que necesitaran cuando estudien ecuaciones de segundo grado, la enciclopedia Espasa en fasciculos?. Todo el material vale 300 Euros. Además debemos sumar, la cantidad de 250 Euros de gasto de colegio y material, que yo pienso, ¿Es que el nene desgasta los adoquines cuando pasa, se lleva las sillas o las mesas, y donde las lleva, ya que a casa no?. Y por último, sumamos la cantidad de 250 Euros de comedor, que cuando lo vi, fuí expresamente al colegio a preguntar, ¿que han contratado al Batiste de Santa Pola para llevar el comedor?.

En total, la ansiosa, ilusionante y divertida vuelta al cole supone el crack del sistema financiero familiar, y todo para que pinten limones y escriban el uno, el dos y el tres, ya estoy de rodillas y santiguandome pensando que tendré que pagar cuando estudien a los filósofos clásicos, a los estadistas y la revolución francesa.

Un hijo no tiene precio, para la vuelta al cole, mastercard.

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